lunes, 6 de octubre de 2008

Entre Sueños



Mi malhumor ha pasado a ser tristeza desde que todos se han ido. Tanto uno, como llamaradas, como otra, que va inundándolo todo, manan de esa parte de mí que siempre ha sabido cuándo me equivocaba.

Esa parte, triste como el resto, mantiene firme el timón sin decirle nada, sin ni siquiera pestañear en medio de las peores tormentas. El yo que quisiera ser, y soy. Ese que en mis sueños veo en una imagen fija, de un perro atado a la puerta de un bar. Al final todo se concentra en el reflejo del espejo de la pared, ahí donde está, sabiendo lo que tiene que hacer pero esperando paciente a su compañero de viaje, todavía atado cuando él está suelto.

Sin embargo, en vez de mantenerlo casi siempre al timón dejo que otros, menos cabales, sean los que dirijan mi balsa. Y él sigue a lo suyo, siempre atento, siempre con la respuesta adecuada, si le preguntas.

Al despertar vuelvo a pensar que, si miro al horizonte, veré como todos van llegando a la playa para volver a pasar el verano. Sueño despierto.

Y si me duermo sueño que ella se va. Me quedo solo entre las sombras de los árboles que siempre atraen la brisa y, también en verano, te hace desear tardes interminables. Pero todo acaba y por eso él me lo va susurrando entre sueños.

Ella me lo había dicho y, para no aceptarlo, me hice protagonista de un guión de hollywood, sí, se tenía que marchar, pero tres escenas más allá nos volveremos a encontrar y aún será mejor, y para siempre. El me dejó ver cómo se alejaba, por el camino, y cuando el eco de sus pasos ya se apagaba, yo estaba en la escena donde vuelven a oirse los pasos, cada vez más fuertes, y ella corre a abrazarme...

Esa cara de estúpido, la que debía compartir en ese momento con el violinista que ejecuta un emocionadísimo sólo mientras la pantalla se funde en negro, aparece 'the end' y la realidad vuelve como un cubo de agua fría, esa cara mientras veo el beso final, fué el último recuerdo que se llevó de mí allá donde haya ido a parar. Nunca más nos hemos visto. Y no sé si alguna de mis botellas le habrá llegado, aunque sea a través de otro náufrago. En ellas metí, también, duplicados de mis cartas de navegación, por si ella las descifra. Por si me descifra.

Cuando fué demasiado evidente que esta película no acababa así, mientras se hacía real la realidad, él me miraba haciendo un gesto de negación con la cabeza en cuya cadencia se podían oir 'no tienes remedio' y otros reproches.

Ahora me ha dejado solo. Esta absurda cabezonería de permanecer en la isla, de que llegue el verano después del verano, ha vaciado su paciencia. No lo busco, porque sé que en poco tiempo volverá con paciencia renovada. Su fidelidad es comparable a la mayor conocida, la que se regala sin tenerlo merecido, sin condiciones, la de un perro.

De noche viene a verme, lo sé porque sueño. Y me veo pensando, una y otra vez, en los reflejos del pasado mientras espero, solo, desorientado, a que se abra la ventana. El está fuera deseando que yo sepa salir y espera, paciente y fiel.


8 comentarios:

R. A. Riveiro dijo...

Solo puedo hablar sobre la segunda foto, ya que me parece estupenda. Ese pajarito hay posado es increíble, en ese lugar y con esa luz, de verdad me encanta.
Un abrazo.

jose dijo...

Todos somos náufragos en busca de nuestra alma.

Haideé Iglesias dijo...

La pesadumbre es el mayor de los pesos en el alma de una persona atormentada. La mente es una mala compañera si uno no sabe que hacer cuando se pone así de pesada. Si la comprendes es tu mejor amiga y aliada. Por cada pensamiento negativo hay uno positivo,si, me dirás, que a la inversa también. Cierto, pero a la inversa uno no es feliz.Tener miedo a la felicidad, a sentirse bien es un mero condicionamiento cultural. Tan lejos nos la han puesto que ni la reconocemos cuando la tenemos al lado.
Pegarse, apegarse sólo cierra las puertas. El pajaro que tan bellamente has fotografiado mira hacia afuera y confia en ti.Los bancos se han unido para hablar más cerca, para no gritar, para que no haya alejamientos... pero también es verdad que se han olvidado de ponerlos como estaban, pues también hay que respetar a los que quieren estar con su soledad. Movamosnos cuando sea su tiempo, quedemosnos cuando sea su tiempo... la bicicleta nos permite las dos cosas sin grandes costes. ¿Llegará esta vez el mensaje? Ya lei en la anterior botella que yo al menos no, y eso que dejé lo mejor de mi para hacerte sentir vital y con ganas de vivir. ¿Qué hago mal? Y yo no me siento culpable, ni herida, y sé que no me equivoco en mi modo de ver la vida. Lo que fue absolutamente negro ya es blanco. El espectro mantiene un equilibrio entre amor y odio, entre blanco y negro.
Nos olvidamos facilmente de que somos lo que pensamos y en ese pensamiento contruimos nuestra vida. Vive con pasión lo que tienes, siente con pasión lo que vives. Lo demás es la mente.
Un cariñoso abrazo

XuanRata dijo...

Lo único real son los huecos de luz que vibran sobre el pavimento. Todo lo demás, los bancos, la bicicleta, los pasos en fuga, son el producto de un reflejo. El pájaro lo sabe y mira entre los árboles. Por el ángulo de incidencia de los rayos mide las horas y las estaciones. No está encerrado, simplemente no tiene prisa.
Me alegro de que soltaras al perro. No sería mala cosa que ahora abrieras esa puerta.

(¡Qué fantásticas fotos! Tenía que decirlo)

El hombre invisible dijo...

Quizá seamos sólo el equipaje de nuestra alma, el verdadero náufrago.
Tanto llegar y partir de las playas acaba, antes o después, por agotarte. Así, hay temporadas en las que tu mente se niega a seguir el paso de los días, prefiere ocupar el tiempo pensando en el camino recorrido y, sobre todo, la dirección que tomó en cada cruce, repasa las decisiones tomadas y se pierde en cábalas que mezclan pasado y un futuro imaginado, por otros caminos.
Cómo me gustaría que mi alma tuviese un cuerpo de ésos que la obligan a moverse, de los que no pueden estarse quietos.
Xuan, tienes ojos de cirujano fotográfico.
Haideé, estimada Haideé, las botellas que mando, con mis cartas de navegación, pueden ser como las famosas manchas de un test psicológico. Lo que está claro es que llegan, lo sé cuando consigo que os lleven a alguna isla de recuerdos guardados, cuando consigo que la botella os haga mandarme otra y, sobre todo, cuando en la contestación me dejáis de regalo parte de vosotros. Gracias.

Jan Puerta dijo...

De vez en cuando, entro en silencio dentro de la botella. Leo sin prisas. De puntillas me alejo. Hoy te dejo unas palabras mientras la calma que susurran las tuyas adormece los sentidos, con el vaivén incesante de las olas, moviendo la ampolla donde duermen los sentidos.
Un abrazo

Dan dijo...

Más bien un niño con vida nueva...

Me gustá mucho como dejas parte de tu alma en ello. yo también me alegro de que hayan personas así, aunque luego nos comamos más de una pared, tengo fe de tarde o temprano encontraremos a quien nos quiera descifrar...si supieran el gran tesoro que aguarda tras la busqueda, no nos dejarian solos, pero me temo que por desgracia no nos parecemos nada a los perros, no tenemos tanta constancia en las relaciones (yo siempre los he admirado tb ;) ) y el ser humano está demasiado ocupado con su mente, como para disfrutar y soñar.

Preciosa imagen la del pajaro.

Precioso tú.

Haideé Iglesias dijo...

Hola!hombre invisible, luego en otro momento ya te visitaré en tu nueva fotografía, pero ahora que estoy descansada de las malas influencias de la energía del ordenador, te voy a decir algo: al estar el blog parado, apareció tu fotografía, y así pude ver eso que captó tu hombre de rayos x, los rayos en el suelo, pero esta vez de tal forma distribuidos que semejaban una flor o una estrella, un simbolo en definitiva, y entonces comprendí... la perspecitiva de la vida es también eso, cuando te alejas de ti mismo, encuentras el sentido a todo...
Un abrazo del alma, para esta no hay invisibilidad, a pesar de la confusión de los sentidos engañosos.