miércoles, 24 de septiembre de 2008

Isla de Verano



La brisa se ha empeñado en despertarme, se ha vuelto fría, en vez de fresca. Se ha hecho viento.
Y con él inflando las velas, van partiendo las balsas de esta isla de verano. Porque aquí es el viento, y no la luna, quien trae consigo la marea que me obligará a partir.
Me quedaré aquí hasta ese momento en el que no tenga otro remedio que coger lo que queda de mi balsa, con los recuerdos de este verano como provisiones en las que rebuscar.
Haré como de niño, como en los días que no quería salir de la cama y conseguía hacerme el remolón demasiado tiempo, bajo las sábanas.
Me he encerrado en esa tozudez, queriendo comprobar que es mentira lo que todos saben, que en una semana esto estará bajo el agua, siendo sólo parte del silencio.
Y a éste es al que temo.
En él hacen eco mi miedos, que son los que me tienen atado. En el silencio se ilumina la evidencia que acrecienta mi ira, hacia todos, hacia todo; hacia mí.
Entre palabras, las despedidas se habían llenado de miradas que gritaban la verdad. Debería haberles dicho que no estoy loco, más bien es una pataleta, como de niño.
Al último náufrago que se fué estuve a punto de insultarle, de tirarle piedras, de ladrarle 'vete ya', para acelerar su partida.
Ese mismo día decía, soñaba, lo que mis ojos repiten hace días, 'quedaté, demos un paseo', 'charlemos un poco más'.

5 comentarios:

Dan dijo...

Benditos niños, que haríamos sin ellos.
No podriamos reir, tampoco sonreir, ni jugar, ni imaginar, tampoco suspirar...

Sin embargo es dura la hora de la disciplina que se ha de aplicar, para que el mismo nió que nos hace sentirnos vivos, no llore por cada capricho que desea, lanzando las realidades por la borda.

Actualmente mi niño se siente más seguro que nunca antes en su vida, pero hay días que aun reclama un pecho de donde mamar. Y disimuladas pero existente alguna pataletilla al no encontrar ni el pezón.

Sin embargo querido copmpañero, creo que no tardará enllegar ese paseo y esas charlas más habituales.

Haideé Iglesias dijo...

¡Cómo me gusta remolonear! Es tan bella esa sensación, es como acomodarse al nuevo día, ¿qué ocurrirá hoy? Y una sonrisa ilumina mi cara, y me levanto rauda... si, ya no importa el viento, es un aliciente... ya no siento miedo, se que son juegos de mi mente, ¡es tan juguetona! me entretiene, es una buena amiga, aunque en ocasiones quiera ladrar... pero nos ladramos mutuamente, y entonces extiendo mi mano, y tomo la tuya, y me quedo, y damos un paseo y seguimos charlando acariciados por el viento, ese que limpia de dudas los miedos.
Me alegro de que esa brisa te haya despertado,me alegro mucho...
Me recuerda a mi fox. Un día, en mi estado acelerado, salí de la tienda donde ella esperaba en la calle,cuando de pronto se me hiela la sangre y me doy cuenta de que no viene conmigo, corro, como loca... y allí estaba, con la cabeza hacia abajo, la pobre con una tremenda paciencia, resignada en su espera... Di gracias al universo porque aún estuviera allí a pesar de mi tardanza. Y es un bello recuerdo ya... algo hermoso pues sé que siempre están protegiendome, como a tí :)
Un abrazo

Kpax dijo...

Gracias por la visita, ciertamente esos cambios se van notando y en cierta manera se agradecen.
saludos

XuanRata dijo...

La puerta está abierta, la fiesta terminó, es hora de limpiar las colillas, de retirar los vasos rotos y de ordenar un poco esos cojines antes de irnos. Ahora debemos esperar a que se borre de nuestra memoria lo malo que era el vodka y la música aquella que solo gustaba al imbécil del dj. Después, y solo después, la fiesta habrá merecido la pena y esperaremos a la siguiente.
Suelta al perro y cierra.

El hombre invisible dijo...

Gracias a todos por pasaros.
XuanRata, aunque la foto ya lo cuenta todo, espero, leerla en tu texto ayuda a comprender el mío y me anima a seguir mandando botellas, ya que ésta ha llegado.