sábado, 25 de octubre de 2008

Cuando llegue la marea



Hace tiempo que abandoné los prejuicios. Durante una travesía los eché al agua, y mientras los veía hundirse me hice el sordo, tarareando aquella canción. No los echo en falta.
Todos estamos hechos de lo mismo. Sólo nos diferenciamos en las proporciones del millón de cosas que, combinadas, nos forman por fuera y por dentro. Las combinaciones son infinitas.
¿Por qué, entonces, veo a los demás tan parecidos y a mí tan distinto?
Si me he convertido en piedra, como todos mis congéneres, impenetrables, ¿por qué, aún así, me encuentro tan fuera de lugar entre los míos?, ¿tan fuera de tiempo?
Vuelvo a tararear la canción. Auyenta algunos pensamientos, pero enciende otros. Cuanto más repito su estribillo, más arde el deseo de ver llegar la marea, de que sus olas me hagan flotar y me saquen al mar, donde imagino que están las respuestas. Entonces cantaré mientras me alejo y, quizá, alguien desde la orilla tenga las mismas preguntas en su cabeza. Porque todos estamos hechos de lo mismo, pero, siendo así, ¿por qué...?
...
...
How does it feel
How does it feel
To be without a home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?